martes, 18 de septiembre de 2007

¿La revolución en Latinoamérica?


Mucho se dice de la “Revolución de los medios”: que ya empezó, que los grandes diarios se desmoronarán, que el papel desaparecerá, que en la mayoría de lugares del mundo la gente se conectará a Internet gratuitamente, que el nuevo papel será de plástico y se volverá un soporte de uso masivo. Todo esto en un lapso de 15 años, aproximadamente.

Esto ya parece un sueño febril de algún entusiasta científico futurista del MIT -o, un poco más cerca, de la UNI- que sueña con la consolidación de la tecnología como base de esta revolución, que logrará dar un giro fundamental en el orden mundial y, por supuesto, en nuestras vidas

Internet es la punta de lanza de la revolución, el inicio del cambio, gracias a que en poco tiempo todo el mundo estará conectado, y de forma gratuita. Leo en una crónica de Juan Pablo Meneses[1]que el pueblo de Salamanca, en Chile, ha sido nombrado como el primer pueblo con conexión inalámbrica a Internet, “antes que en París, Nueva York o Buenos Aires”. Todo hace suponer que la revolución empieza en continente menos revolucionario de todos: Latinoamérica.

En la práctica, cuenta Meneses, la conectividad no es tan asequible, debido a que la cantidad de usuarios hace pesado el flujo de información -es casi imposible conectarse después de navidad- y lo torna muy difícil de alcanzar. Incluso expone que fue más la publicidad respecto al hecho que su efectividad ¿Internet para todos, o para nadie?

Otra caballito de batalla es el hecho de que -agárrense fuerte a sus asientos- ¡el papel va a desaparecer! Y su reemplazo es un plástico hecho de fibra de vidrio en donde se pueden cargar y visualizar todos los textos habidos y por haber, además este “nuevo papel” se hará de uso masivo, y le diremos adiós a los pesados e incómodos libros impresos.

Vayamos por partes, mejor. Hagamos memoria de lo que dijeron los futurólogos amantes de la polémica cuando nuevos inventos veían la luz: Cuando salió la fotografía, dijeron adiós a la pintura; cuando salió el cine, adiós al teatro; cuando salió la TV, adiós al cine; etc. ¿Algo hace pensar que esta vez si será la vencida y por fin nos desharemos de ese soporte anticuado llamado papel? No lo creo.

Además, echemos un ojo a nuestra realidad: Plan Huascarán, el caso de Salamanca, Laptops de $100 para los estudiantes, etc. ¿Alguno de estos proyectos ha tenido resultados positivos en nuestra sociedad latinoamericana?; ¿en verdad estamos preparados para recibir con brazos abiertos a la “revolución de los medios”, y poder sacarle provecho?; ¿de qué sirve prestarle especial atención a la tecnología de punta, si la base de los recursos humanos, la educación, es dejada de lado?

Viendo como están las cosas, al final, pienso que Latinoamérica brindará feroz resistencia a la revolución –para alegría de los amantes de los libros “a la Gutenberg”, entre los cuales me incluyo-. Una revolución que, si bien está empezando a ser patente, tomará mucho más tiempo del que los científicos trasnochados esperan. Y si en su mira está Latinoamérica, sugiero esperar sentados.


[1] Etiqueta Negra No.51. “El primer pueblo wireless”, por Juan Pablo Meneses.

http://www.youtube.com/v/aD4XtZqJu-U

No hay comentarios: