
Mucho se dice de la “Revolución de los medios”: que ya empezó, que los grandes diarios se desmoronarán, que el papel desaparecerá, que en la mayoría de lugares del mundo la gente se conectará a Internet gratuitamente, que el nuevo papel será de plástico y se volverá un soporte de uso masivo. Todo esto en un lapso de 15 años, aproximadamente.
Esto ya parece un sueño febril de algún entusiasta científico futurista del MIT -o, un poco más cerca, de
Internet es la punta de lanza de la revolución, el inicio del cambio, gracias a que en poco tiempo todo el mundo estará conectado, y de forma gratuita. Leo en una crónica de Juan Pablo Meneses[1]que el pueblo de Salamanca, en Chile, ha sido nombrado como el primer pueblo con conexión inalámbrica a Internet, “antes que en París, Nueva York o Buenos Aires”. Todo hace suponer que la revolución empieza en continente menos revolucionario de todos: Latinoamérica.
En la práctica, cuenta Meneses, la conectividad no es tan asequible, debido a que la cantidad de usuarios hace pesado el flujo de información -es casi imposible conectarse después de navidad- y lo torna muy difícil de alcanzar. Incluso expone que fue más la publicidad respecto al hecho que su efectividad ¿Internet para todos, o para nadie?
Otra caballito de batalla es el hecho de que -agárrense fuerte a sus asientos- ¡el papel va a desaparecer! Y su reemplazo es un plástico hecho de fibra de vidrio en donde se pueden cargar y visualizar todos los textos habidos y por haber, además este “nuevo papel” se hará de uso masivo, y le diremos adiós a los pesados e incómodos libros impresos.
Vayamos por partes, mejor. Hagamos memoria de lo que dijeron los futurólogos amantes de la polémica cuando nuevos inventos veían la luz: Cuando salió la fotografía, dijeron adiós a la pintura; cuando salió el cine, adiós al teatro; cuando salió
Además, echemos un ojo a nuestra realidad: Plan Huascarán, el caso de Salamanca, Laptops de $100 para los estudiantes, etc. ¿Alguno de estos proyectos ha tenido resultados positivos en nuestra sociedad latinoamericana?; ¿en verdad estamos preparados para recibir con brazos abiertos a la “revolución de los medios”, y poder sacarle provecho?; ¿de qué sirve prestarle especial atención a la tecnología de punta, si la base de los recursos humanos, la educación, es dejada de lado?
Viendo como están las cosas, al final, pienso que Latinoamérica brindará feroz resistencia a la revolución –para alegría de los amantes de los libros “a
[1] Etiqueta Negra No.51. “El primer pueblo wireless”, por Juan Pablo Meneses.
http://www.youtube.com/v/aD4XtZqJu-U
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