Nunca pensé que mi primer escrito en un blog sería acerca de un personaje tan amado por unos como odiado por otros , que dio mucho que hablar en la última contienda electoral para presidente; sobre todo por su discurso violento, autoritario, anti-democrático y hasta homofóbico (pregúntenle a su papá, si no me creen), pero a pesar de eso, llegó a convencer a cerca de la mitad del electorado peruano y que, tras su fracaso como postulante a la presidencia, sigue dando que hablar con sus ideas nacionalistas un poquito jalada de los pelos.
Así pues, el comandante Ollanta ha declarado que va a convocar a un plantón
(que no tiene nada que ver con los cocaleros) en la frontera peruano-chilena, con el fin de ejercer presión sobre el diplomado peruano y chileno, en lo que se refiere a la delimitación terrestre en la frontera en cuestión. De esta forma, Humala busca hacer oír su clamor patriota en defensa del territorio nacional.
Que el capitán Carlos ( "nick" de Ollanta en Madre Mía) quiera hacer marchas, plantones y convocatorias revolucionarias no me parece mal en lo más mínimo, es su derecho; el problema es que esa zona aún no ha sido establecida como peruana (por lo menos internacionalmente, porque si de Humala dependiera, el Perú llegaría hasta el mismísimo Santiago), por lo tanto, el comandante no puede pasearse tan alegremente por ese lugar.
Además, el gobierno chileno ha establecido que si algún loco nacionalista traspasa el borde, será capturado y devuelto al Perú inmediatamente (cosa que no me agrada mucho, hubiese preferido que NO lo regresen). Pero hay algo más, también han declarado que la zona pretendida por Ollanta es una zona minada, ¿se imaginan? al comandante dirigiendo a sus tropas directamente a un campo minado, intentado llegar a la frontera al grito de "sí se puede" (algo similar a la preparación psicológica de los jugadores del Cienciano, quienes se quemaron los pies con carbón antes de la final de la copa).
Al respecto se han hecho muchas conjeturas sobre lo que les podría pasar a los humalistas: que los llevaran al paredón, que los tirarán al río, que Cipriani tomará su administración (ups, esa es otra historia), incluso una fuente fidedigna dice que Alan ha dado el visto bueno para que los bombardeen con aviones A34 (se acaba de descubrir un pozo de maceración justo en el mismo lugar del plantón).
Tanto el gobierno peruano como chileno se ha mostrado en desacuerdo frente a este intento de manifestación (que mas parece un manotazo de ahogado) que no busca sino hacer creer que el señor Ollanta todavía respira del aire que perdió hace tiempo, cuando fue derrotado.
Al final, sólo espero que no sean pocos los afectado por las minas y que esto no detenga para nada las conversaciones entre Perú y Chile para determinar sus límites, que es un tema delicado y muy importante para ambas naciones.
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