viernes, 6 de abril de 2007

Una Semana "Santa"

"Semana Santa es un tiempo de recogimiento, de reflexión, de recordar y arrepentirnos por todos nuestros pecados, nuestros malos actos; para que nos sean perdonados."
Esto es más o menos lo primero que escuchamos cuando de niños, con toda nuestra inocencia infantil, preguntamos a algún mayor sobre el significado de la "Semana Santa". También nos hablan de Jesús, de la última cena, de las siete iglesias y de las siete comidas (sobre esto último no estoy seguro, porque mi abuela es la única persona que conoce y practica esta tradición).

Pero pongámonos la mano al pecho (y la otra al bolsillo derecho, para que no nos bolsiqueen mientras hacemos nuestro recorrido por las iglesias del centro de Lima) y digamos la verdad sobre qué es lo primero que pensamos cuando escuchamos las palabras "Semana Santa".

Para muchos es un fin de semana largo, sin estudios ni trabajo, descansar sin parar durante cuatro largos días, esperando que duren mucho más de 24 horas (en especial el Domingo, un día antes de retomar nuestras tareas). Hay otros que prefieren viajar a conocer el país y hacer un poco de turismo (cosa que para mí nunca es posible, porque los precios de pasajes, estadía y comida se disparan durante estas fechas, y mi agujereado bolsillo no da para tanto).

Estas son solo versiones calmadas de las cosas, porque si abrimos bien los ojos nos damos cuenta de que hay formas un poco más desenfrenadas de vivir la semana santa (y empezamos a darnos cuenta de por qué es esta semana tan "Santa"), y empiezan a aparecer las noches de camping ("campamento" en español y "campamonto" en peruano, según tengo referencia) y las fiestas inacabables desde el jueves en la noche hasta el domingo en la madrugada (el resto del día es para descansar de la resaca, dícese "Domingo de Resurrección").

Ahora, si seguimos nuestras antiguas costumbres, tendremos que salir a caminar por las calles de nuestra gran Lima en busca de nuestras siete iglesias; pero hay que tener mucho cuidado, si es que no queremos ser abordados por algunos de esos ladronzuelos que pululan en el centro de la ciudad desde tiempos inmemoriales.

Entonces ¿en que quedamos? de la antigua semana santa, la de nuestros abuelos, la del tiempo de paz y recogimiento no queda (casi) nada; y ahora lo que nos queda es un fin de semana "santo" (es decir, intocable), esperado ansiosamente por muchas personas para vivirlo como uno quiera.

En mi caso, me echaré y descansaré en mi sofá, viendo por enésima vez la misma película sobre la vida del Jesús rubio y de ojos azules que veo todos los años; y clamaré al cielo para que algún día vuelva la televisión por cable a mi tan necesitado hogar. Amén.

miércoles, 4 de abril de 2007

Siga adelante, Comandante (pero cuidado con las minas)

Nunca pensé que mi primer escrito en un blog sería acerca de un personaje tan amado por unos como odiado por otros , que dio mucho que hablar en la última contienda electoral para presidente; sobre todo por su discurso violento, autoritario, anti-democrático y hasta homofóbico (pregúntenle a su papá, si no me creen), pero a pesar de eso, llegó a convencer a cerca de la mitad del electorado peruano y que, tras su fracaso como postulante a la presidencia, sigue dando que hablar con sus ideas nacionalistas un poquito jalada de los pelos.

Así pues, el comandante Ollanta ha declarado que va a convocar a un plantón
(que no tiene nada que ver con los cocaleros) en la frontera peruano-chilena, con el fin de ejercer presión sobre el diplomado peruano y chileno, en lo que se refiere a la delimitación terrestre en la frontera en cuestión. De esta forma, Humala busca hacer oír su clamor patriota en defensa del territorio nacional.

Que el capitán Carlos ( "nick" de Ollanta en Madre Mía) quiera hacer marchas, plantones y convocatorias revolucionarias no me parece mal en lo más mínimo, es su derecho; el problema es que esa zona aún no ha sido establecida como peruana (por lo menos internacionalmente, porque si de Humala dependiera, el Perú llegaría hasta el mismísimo Santiago), por lo tanto, el comandante no puede pasearse tan alegremente por ese lugar.

Además, el gobierno chileno ha establecido que si algún loco nacionalista traspasa el borde, será capturado y devuelto al Perú inmediatamente (cosa que no me agrada mucho, hubiese preferido que NO lo regresen). Pero hay algo más, también han declarado que la zona pretendida por Ollanta es una zona minada, ¿se imaginan? al comandante dirigiendo a sus tropas directamente a un campo minado, intentado llegar a la frontera al grito de "sí se puede" (algo similar a la preparación psicológica de los jugadores del Cienciano, quienes se quemaron los pies con carbón antes de la final de la copa).

Al respecto se han hecho muchas conjeturas sobre lo que les podría pasar a los humalistas: que los llevaran al paredón, que los tirarán al río, que Cipriani tomará su administración (ups, esa es otra historia), incluso una fuente fidedigna dice que Alan ha dado el visto bueno para que los bombardeen con aviones A34 (se acaba de descubrir un pozo de maceración justo en el mismo lugar del plantón).

Tanto el gobierno peruano como chileno se ha mostrado en desacuerdo frente a este intento de manifestación (que mas parece un manotazo de ahogado) que no busca sino hacer creer que el señor Ollanta todavía respira del aire que perdió hace tiempo, cuando fue derrotado.

Al final, sólo espero que no sean pocos los afectado por las minas y que esto no detenga para nada las conversaciones entre Perú y Chile para determinar sus límites, que es un tema delicado y muy importante para ambas naciones.